Oda a mi generación
El otro día, justo después de iniciar la andadura del webloq, me mandaron un mail que me encantó y me hizo recordar más de una de mis aventuras de cuando era una niña. Si lo habéis leído habréis visto que es bastante gráfico. No sé vosotros, pero no he podido evitar, al volver a leerlo, emocionarme de nuevo y ver que todo es cierto y que agradezco haber tenido una infancia tan divertida. No recuerdo informativos, ni enfermedades, ni catástrofes, solo recuerdo los dibujos que veía mientras desayunaba, que mi hermano y yo inventábamos castillos hechos con almohadas y mantas, los chichones, las horas en la calle jugando todos por igual y llegando a casa llena de barro y con algún corte que otro. Me encantaban las canicas y ponerme disfraces cuando no era época. Salía a la calle vestida de Dartanian y nadie te miraba raro. Estaba en mi mundo personal e inventado. Me lo pasé genial.
Es curioso, porque hace poco trabajé en un puesto de Disney con niños. Había distintas actividades para ellos. Podían colorear, jugar a la pelota, ver unos dibujos con personajes con nombres impronunciables (americanos, por supuesto) o jugar a la videoconsola... No hace falta que diga hacia dónde iban la mayoría. Lo mejor es muchos de ellos ni sabían jugar, pero todos salían llorando a sus padres que querían un videojuego. Sin embargo, lo peor eran los padres. No dejaban a los niños en paz, que jugaran solos, o que colorearan. Muchos se quejaban porque no había consolas para todos y "sus hijos sólo miraban". Yo recuerdo que disfrutaba mirando jugar al resto. Pero eso hoy no cuela. Hoy hay que jugar, aunque no se sepa, porque hay que jugar. Y si no se puede, pues trauma.
Pienso en mi lo fácil que era mi infancia. Las únicas pantalla que veía era la tele y disfrutaba viendo dibujos y series tan sencillas. No pedíamos más que pasar un agradable rato viendo historietas que nos sacaran una pequeña sonrisa y nos entretuvieran mientras nuestros padres descansaban un poco. Quién no recuerda "Verano azul".
. Entrañables historias llenas de aventuras cotidianas y que tanto se parecía a nuestros veranos. O "La bola del dragón" con esos miles de capítulos. Vimos nacer, crecer, morir y resucitar a nuestro héroe favorito con aventuras increíbles y divertidas.
Recuerdo que siempre que la veía deseaba poder tener cápsulas que se convertirían en caravanas, casas, coches...Tampoco quería olvidar el “Equipo A”y otros muchos de los que ahora no me acuerdo (quizá tengo un problema de memoria debido a las tortas que me pegaba de pequeña). 
Ahora pienso en los pobres niños / adolescentes. Todos con móvil, todos mayores. Saben jugar a videoconsolas, se van a grandes centros a echar la tarde pero lo peor es que en casa sólo pueden ver "Gran Hermano", "Operación Triunfo" y "Pasión de Gavilanes" y su mayor aspiración es ser “famosos”.
Creo, sinceramente, que hemos tenido una gran suerte al tener una infancia tan diferente, tan arriesgada y tan divertida. Enhorabuena a todos los que la hayáis compartido conmigo.
Cris Solomon.


laura dijo
Es todo cierto lo que dice ese texto... Ayss qué nostalgia... Ahora todo ha cambiado, ni es mejor ni es peor que antes, simplemente es diferente. Y seguramente las generaciones que ahora tienen 12-13 años pensarán lo mismo cuando tengan diez años más.
8 Noviembre 2005 | 08:57 PM