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Terra
La Coctelera

Categoría: Speaker's Corner

Reto para los ochenteros

Se va a quedar ciegoMuchos de los que visitáis esta página os las dais de listillos pensando que ya os acordáis de la mayoría de las series y dibujos de vuestra infancia. De niños, os habéis tragado más la tele que bollos el personaje de Piraña de "Verano Azul". Yo os voy a demostrar que sois unos ingenuos y que no tenéis ni idea.

Fastidiaros, no sabéis nadaPrimero clicar aquí y hacer un test sobre la tv de los 80. Si superáis todas las pruebas, que no creo, haced estos juegos de excel sobre personajes o dibujos animados. Este último es el más difícil. Espero que os divirtáis, pero daros cuenta de que necesitáis de nuestra ayuda para acordaros de todo, así que seguir visitándonos.

Si conocéis más retos por el estilo no dudéis en recomendárnoslos en la sección de comentarios. Gracias.

Javier Eraso

Fantasmas en la hierba

En el aire

Al finalizar el último post que hice sobre “Oliver y Benji” me acordé de las incalculables fantasmadas con las que solía deleitarnos esta serie. Algunas de ellas resultaban contraproducentes porque quién no ha intentado el tiro combinado y ha lesionado al compañero con el que chutaba o quién no se ha desilusionado al tirar con efecto y ver que el balón no cambiaba de dirección de forma brusca. Pensábamos que saldría con entrenamiento, pero no, todo era una farsa balompédica a escala mundial. Niños impotentes de igualar a Oliver se desilusionaban y a la vez se maravillaban en sus casas al ver su serie, pero, ¿de verdad hacía falta toda esa parafernalia?

El tiro combinado de los gemelos DerrickLas fantasmadas comenzaban desde el primer instante. Los estadios en los que jugaban estaban siempre llenos con 100.000 espectadores y eso que veían un partido de infantiles. Además había un comentarista que retransmitía para todo el estadio y que incluso en ocasiones llegó a avisar de algún peligro a los protagonistas de la serie. “Oliver, ¡cuidado!” y éste responderle: “Gracias comentarista”.

Es la única serie que conozco que no resume sino que alarga la realidad hasta límites exasperantes. Algunos partidos contra el Tohú de Lenders llegaron a durar hasta 7 capítulos. Calculando, a media hora cada capítulo, 280 minutos un partido de fútbol. Normal que alguno tuviese ataques al corazón por el esfuerzo. Se dice que esto se produjo porque la serie de dibujos animados alcanzó al manga, que siempre se producía antes, y los dibujantes tuvieron que alargar los contenidos para conocer como seguía la historia. Y es que hasta la realidad que cubría el entorno de la serie era surrealista.

Oliver chutandoPor su parte, los terrenos de juego eran interminables y ovalados. Desde una portería no se veía la otra. Llegábamos a ver saltos imposibles, con chilenas incluidas, a 10 metros del suelo. Incluso había gente que se subía a los largueros para ganar más altura. No sé cómo funcionan las leyes de la física , pero seguro que la fuerza gravitatoria no era de 9’8 metros por segundo.

Había tiros asesinos con efectos imposibles que solo podían detenerse si te ponías delante, la cara o la tripa preferentemente. Aún y todo a veces rompían la red. Imaginaos el dolor que debían provocar a los porteros. Algunos hasta se quemaban las manos. En ocasiones, esos chutes duraban varios minutos en llegar a la portería (pausa publicitaria incluida), eso sí que era tensión infantil.

Protagonistas de CampeonesLa estrategia de todos los equipos apenas consistía en acompañar a los lados al capitán, que solía ser el mejor y se regateaba a todos. No me extraña que Japón nunca haya hecho nada en un Campeonato del Mundo. ¡Pero si ni siquiera juegan con una alineación! Todos van a bloque, como en el patio del colegio. Bueno, en los planos generales de todo el campo, los defensas centrales defendían en el área pequeña y los laterales en los corners, algo imposible en el fútbol real. La táctica del fuera de juego la llegó a practicar un equipo, pero tardaban una eternidad en hacerla. Así se iban avisando unos a otros. ¡Vamos, hagamos el fuera de juego! Corrían medio Km. y conseguían que pitarán el fuera de juego con la consiguiente cara de pasmado del respetable. ¿Pero es que ninguno de los dibujantes había visto nunca un partido de fútbol?

Oliver chutandoSólo se podía robar un balón tirándote en plancha por el suelo con la pierna por delante, como no, el “malo” del equipo se daba un trompazo de impresión, pero el bueno se alzaba del suelo cual ave fénix resurgiendo de sus cenizas dejando al contrario boquiabierto.

En fin, el surrealismo que inspiraba esta serie nos ha hecho reír hasta hartar, pero que hubiera sido de ella sin todos estos errores gravitatorios, fantasmadas demenciales y el resto de majaderías que se les ocurría a los creadores. Oliver y Benji habría sido vulgar e irreparablemente monótona, así que, a pesar de todas las lesiones y raspazos que produjo en los niños de nuestra edad tengo que decir: ¡Viva el irrealismo de Oliver y Benji!

Particularmente tengo una teoría. Ésta señala que en la serie, los japoneses nos querían mostrar que en un futuro cercano iban a ser los mejores jugadores de fútbol porque sabían combinar a la perfección fútbol y espectáculo. Eso está aún por ver, pero por si acaso no te pierdas el próximo mundial en Alemania 2006. A ver si Japón nos va a dar una sorpresa.

Javier Eraso

Oda a mi generación

El otro día, justo después de iniciar la andadura del webloq, me mandaron un mail que me encantó y me hizo recordar más de una de mis aventuras de cuando era una niña. Si lo habéis leído habréis visto que es bastante gráfico. No sé vosotros, pero no he podido evitar, al volver a leerlo, emocionarme de nuevo y ver que todo es cierto y que agradezco haber tenido una infancia tan divertida. No recuerdo informativos, ni enfermedades, ni catástrofes, solo recuerdo los dibujos que veía mientras desayunaba, que mi hermano y yo inventábamos castillos hechos con almohadas y mantas, los chichones, las horas en la calle jugando todos por igual y llegando a casa llena de barro y con algún corte que otro. Me encantaban las canicas y ponerme disfraces cuando no era época. Salía a la calle vestida de Dartanian y nadie te miraba raro. Estaba en mi mundo personal e inventado. Me lo pasé genial.
Es curioso, porque hace poco trabajé en un puesto de Disney con niños. Había distintas actividades para ellos. Podían colorear, jugar a la pelota, ver unos dibujos con personajes con nombres impronunciables (americanos, por supuesto) o jugar a la videoconsola... No hace falta que diga hacia dónde iban la mayoría. Lo mejor es muchos de ellos ni sabían jugar, pero todos salían llorando a sus padres que querían un videojuego. Sin embargo, lo peor eran los padres. No dejaban a los niños en paz, que jugaran solos, o que colorearan. Muchos se quejaban porque no había consolas para todos y "sus hijos sólo miraban". Yo recuerdo que disfrutaba mirando jugar al resto. Pero eso hoy no cuela. Hoy hay que jugar, aunque no se sepa, porque hay que jugar. Y si no se puede, pues trauma.
Pienso en mi lo fácil que era mi infancia. Las únicas pantalla que veía era la tele y disfrutaba viendo dibujos y series tan sencillas. No pedíamos más que pasar un agradable rato viendo historietas que nos sacaran una pequeña sonrisa y nos entretuvieran mientras nuestros padres descansaban un poco. Quién no recuerda "Verano azul".. Entrañables historias llenas de aventuras cotidianas y que tanto se parecía a nuestros veranos. O "La bola del dragón" con esos miles de capítulos. Vimos nacer, crecer, morir y resucitar a nuestro héroe favorito con aventuras increíbles y divertidas. Recuerdo que siempre que la veía deseaba poder tener cápsulas que se convertirían en caravanas, casas, coches...Tampoco quería olvidar el “Equipo A”y otros muchos de los que ahora no me acuerdo (quizá tengo un problema de memoria debido a las tortas que me pegaba de pequeña).

Ahora pienso en los pobres niños / adolescentes. Todos con móvil, todos mayores. Saben jugar a videoconsolas, se van a grandes centros a echar la tarde pero lo peor es que en casa sólo pueden ver "Gran Hermano", "Operación Triunfo" y "Pasión de Gavilanes" y su mayor aspiración es ser “famosos”.
Creo, sinceramente, que hemos tenido una gran suerte al tener una infancia tan diferente, tan arriesgada y tan divertida. Enhorabuena a todos los que la hayáis compartido conmigo.

Cris Solomon.